Responsabilidad Social Empresarial (RSE)

¿Qué es la Responsabilidad Social Empresarial?

La responsabilidad social empresarial, o simplemente RSE, es el compromiso que tiene una empresa con todos los aspectos más humanos de esta. Aquí hablamos desde el bienestar de los empleados y la mejoría de la comunidad local hasta la contribución a la sociedad en general y la generación de capital social más allá de sus propios trabajadores. 

Lo que se persigue con la responsabilidad social empresarial es poder aportar ese valor añadido que concierne a las personas y a su forma de vida. Es más, el impacto positivo que se pueda generar gracias a acciones de RSE puede, a su vez, mejorar la productividad, el ánimo de los trabajadores y la competitividad de los equipos. 

¿Cuáles son los principales beneficios de la Responsabilidad Social Empresarial?

Existen una serie de factores que pueden beneficiar a una empresa de forma muy positiva si toma algún tipo de acción o iniciativa RSE. A continuación, vamos a elaborar una lista de las principales ventajas que pueden haber:

Reducción del impacto ambiental

Cuando una empresa es consciente del impacto medioambiental que genera es cuando puede ser realmente responsable y hacer algo al respecto. Al aplicar soluciones de RSE, una empresa puede reducir sus emisiones de cualquiera de los tres alcances. 

Al implementar sistemas de reducción de emisiones, se consigue concienciar no solo a los propios empleados sino también a los consumidores, pues saben que están comprando un servicio o un producto de una empresa que está comprometida con el medio ambiente. 

Aumento de la productividad

Cuando una empresa realmente se preocupa por el bienestar de sus trabajadores, éstos trabajan mejor. En ocasiones el ambiente de trabajo queda relegado como menos importante de lo que parece, pero realmente tiene un efecto muy poderoso sobre la productividad. Si la empresa está comprometida y consigue que se respire un ambiente de colaboración, de amistad y de respeto, los trabajadores se sienten mejor y producen mejores resultados. 

Mejor imagen de confianza frente a los inversores o accionistas

Muchos de los beneficios de la RSE se suelen complementar o son un resultado directo de un beneficio anterior. En este caso, siguiendo la estela del aumento de la productividad y bienestar de los empleados, ocurre parecido con el bienestar de los accionistas. De hecho, no es tanto su bienestar como si la confianza que transmite la empresa. 

Cuando una empresa es socialmente responsable y está tomando acciones, los inversores ganan más confianza a la hora de invertir, pues ahora saben que lo están haciendo en una empresa que si quiere preocuparse no solo por mejorarse a sí misma sino también a los demás. 

Más transparencia

Uno de los aspectos que más se valoran de las empresas, además de la calidad de su producto o servicio, es su honestidad y transparencia. Se trata, realmente, de querer demostrar a los demás que tu identidad es genuina y que todo lo que estás haciendo está a disposición de cualquier persona que quiera comprobarlo. 

Cuanto más transparente es una empresa, más se confía en ella, y por ende, mejor rendimiento consigue a largo plazo, pues la confianza es algo que se gana poco a poco. Al ser un recurso tan valioso, es muy importante para las empresas que sean honradas y responsables con todos sus clientes, colaboradores y trabajadores. 

¿Cómo podemos implementar las acciones de RSE en nuestra empresa?

Como muchas otras decisiones que afectan a una empresa, lo más inteligente es seguir una hoja de ruta para que la implementación de las iniciativas esté bien pensada, diseñada y con claros objetivos medibles y alcanzables. 

Tener una lista de actividades

Primero de todo debemos tener una clara lista de actividades e iniciativas de RSE con los siguientes puntos: a quien quiere ayudar, como les quiere ayudar y planificarlo de tal manera para conseguirlo.

Establecer metas

Este es, probablemente, el paso más importante. Al establecer los objetivos que se quieren llevar a cabo, se da forma a la hoja de ruta de las actividades y facilita la organización de las mismas. 

Monitorear el progreso

Una vez establecidas las metas que se quieren alcanzar, lo siguiente es medir los avances que se están realizando. Por eso en el primer paso, en la elaboración de una lista de actividades éstas deben ser medibles, porque poder realizar un seguimiento nos aporta mucha información sobre la efectividad de las iniciativas y qué cambios se deben realizar. 

Trasladar esos progresos

Con la información que hemos recopilada del monitoreo de nuestros progresos podemos más adelante comunicar los resultados a todos los que estén vinculados: a los compañeros de trabajo, a los clientes, a los consumidores o incluso a administraciones y gobiernos.