Protocolo GHG

¿Qué es el Protocolo GHG?

El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero, o simplemente el Protocolo GHG, es la herramienta de medición y calificación del inventario de emisiones más utilizada a nivel internacional. Esta herramienta fue desarrollada por dos grandes organizaciones: por el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD en siglas) y por el World Resources Institute (WRI en siglas), junto también con el apoyo de gobiernos, entidades medioambientales y empresas privadas. Todo ello con el objetivo de crear una nueva generación de programas y políticas efectivas para poder combatir el cambio climático. 

Metodológicamente, el Protocolo GHG es complejo y detallado, aunque en su complejidad permite una obtención de las emisiones de gases de efecto invernadero muy eficaz, ya sean directos o indirectos. Ejemplo de esto pueden ser desde las emisiones generadas por viajes, instalaciones industriales, como a las indirectas causadas por el consumo de la electricidad. Esta herramienta está tan desarrollada que hasta permite medir las emisiones indirectas externas, como podrían ser las actividades de producción y extracción de recursos naturales y su posterior transporte. 

Los gases de efecto invernadero más comunes son: el dióxido de carbono (CO2), el óxido nitroso (N20), los hidrofluorocarbonos (HFCS), el hexafluoruro de Azufre (SF6), los perfluorocarbonos (PFCS) y el metano (CH4)

¿En que puede ser utilizado el Protocolo GHG en la medición de la huella de carbono?

Yendo en más detalle, la utilidad del Protocolo de Gases de Efecto Invernadero puede resumirse en los cuatro usos principales: 

  • Permite la preparación de inventario de GEI
  • Reduce el coste a la hora de hacer el inventario de los GEI
  • Informa sobre cómo preparar las estrategias de reducción y gestión de los GEI
  • Hace más accesible la transparencia del sistema de contabilización

Además de eso, el Protocolo está comprendido entre dos estándares que entre sí se complementan. Estos son: el Estándar Corporativo de Contabilidad y Reporte del Protocolo de GEI, y el Estándar de Cuantificación de Proyectos del Protocolo de GEI.

Estos dos estándares ponen encima de la mesa una guía para todas las empresas que estén interesadas en reportar y cuantificar sus emisiones de GEI. También sirven para cuantificar las reducciones de emisiones de GEI que surgen de actividades concretas. De hecho, el Protocolo GHG publicó una nueva guía metodológica para el cálculo de las emisiones GEI en una parte muy importante del proceso: la cadena de valor, también conocida como el Scope 3. Se hizo con el propósito de facilitar a las empresas la medición correcta de cuánto están expuestos a riesgos climáticos y de cómo mejorar su eficacia en lo que se refiere a la cadena de suministro.

¿Y el alcance 3?

Hay un concepto muy importante a tener en cuenta cuando se trata de esbozar una estrategia corporativa para combatir el cambio climático con eficacia y esa es la comprensión detallada de cuáles son las emisiones GEI de la empresa. Hasta el momento muchas empresas lo que hacían era centrarse en medir las emisiones de sus propias operaciones mediante la aplicación de los dos primeros protocolos GHG. La cuestión aparece con todas las emisiones de las cuales la empresa es responsable más allá de sus instalaciones. ¿Cómo las puede calcular?

A través del estándar para el alcance 3, que se lanzó en 2011, es la única manera que se ha aceptado a nivel internacional para que las empresas contabilicen este tipo de emisiones, al menos para la cadena de valor. A partir de esto, el Protocolo permite a las empresas completar su inventario de emisiones con mucha más facilidad de alcance 3. En el futuro será un requisito indispensable que a nivel empresarial resulte beneficioso medir los GEI. Se convertirá en un requisito que todos tendrán que cumplir, desde la propia empresa hasta los proveedores en la cadena de suministro, dando así un gran paso hacia la regulación que se implemente a nivel global y la demanda de los mercados.