Protocolo de Kyoto

¿Qué es y cuales son los objetivos del Protocolo de Kyoto?

El Protocolo de Kyoto se aprobó el día 11 de diciembre de 1997, pero dada la complejidad del proceso de ratificación de los países firmantes, no entró en vigor hasta el día 16 de febrero de 2005, ocho años después de su aprobación. Hoy en día, el Protocolo contiene hasta 192 partes y objetivos. 

Concretamente, el Protocolo pone en marcha la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en la que compromete a todos los países firmantes que estén industrializados a limitar y reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero para llegar a las metas que se han establecido. El carácter de la Convención tan solo pide a los países que adopten estas medidas y que vayan informando periódicamente de sus progresos. 

A los países más desarrollados, el Protocolo les impone una responsabilidad mayor basada en “la  responsabilidad común pero diferenciada y capacidades respectivas”, pues reconoce que son precisamente los países más desarrollados e industrializados los que más contribuyen a los altos niveles de emisiones contaminantes en la atmósfera. 

En el Anexo B del Protocolo de Kyoto (pues hay una serie de anexos y enmiendas) se establecen metas para 36 países industrializados y concretamente para la Unión Europea, cuyo objetivo principal es conseguir una reducción media del 5% de las emisiones desde los niveles de 1990 y en el quinquenio que va desde el 2008 al 2012. 

¿Cuál es el compromiso de España en el Protocolo de Kyoto?

Además de los compromisos que España y los demás países miembros de la Unión Europeo asumieron en 1997, en el caso de nuestro país se puso la obligación de que la media de emisiones netas de gases de efecto invernadero que se emitieran durante los años 2008 a 2012 no superase el 15% del nivel de emisiones. Para la siguiente etapa, de los años 2013 al 2020, la UE comunicó su intención de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% (con respecto a 1990), siguiendo las directrices del Paquete Europeo de Energía y Cambio Climático. 

¿Cómo se van a seguir las metas del Protocolo de Kyoto?

Cuando se realizó el Protocolo de Kyoto se diseñó para establecer un estricto sistema de seguimiento, revisión y verificación de los objetivos de emisiones. Este sistema se pensó de esta manera para garantizar la transparencia y hacer que las Partes firmantes puedan rendir cuentas. De hecho, en virtud del propio Protocolo, todas las emisiones que hagan los países deben estar supervisadas, además de llevar un registro preciso de los intercambios que se vayan haciendo. 

La secretaria de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, cuya sede está en Bonn, Alemania, es la que lleva el registro de las transacciones internacionales para poder verificar correctamente que se ajustan a las normas establecidas del Protocolo. Los países firmantes van presentando de forma periódica anuales sus emisiones y también una serie de informes nacionales de las mismas. Un sistema de cumplimiento garantiza que las Partes cumplan sus compromisos y les ayuda a cumplirlos si tienen problemas para hacerlo.

Hay una faceta relevante del Protocolo y es que se establecieron una serie de mecanismos de mercados flexibles basados en el comercio de permisos de emisión. Es importante porque esto puede facilitar la implementación de estas medidas en algunos países y así poder cumplir con los objetivos más rápidamente. Estos mecanismos son el Comercio Internacional de Emisiones, el Mecanismo de Desarrollo Limpio (también conocido como el MDL) y la Aplicación Conjunta. 

Estos mecanismos permiten estimular las inversiones en los distintos países en desarrollo dando pie a que el sector privado también pueda intervenir y así entre todos reducir las emisiones de carbono y mantenerlas a niveles aceptables. Además, estos mecanismos permiten actualizar o incluso descartar la tecnología más antigua y contaminante en lo que se refiere a la industria y sus infraestructuras por otra más limpia y moderna.