Pacto Verde Europeo

¿Qué es el Pacto Verde Europeo?

El Pacto Verde Europeo, también a veces conocido como el “Green Deal Europeo”, es una iniciativa continental impulsada por la Unión Europea para luchar contra el cambio climático. El PVE tiene como objetivo que Europa sea el primer continente neutro climáticamente para el año 2050. Con el Pacto se quiere aumentar el bienestar y la salud de los habitantes europeos, pero sobre todo de las generaciones que vendrán. 

La Comisión Europea busca por encima de todo una economía que sea limpia y que consiga emitir cero emisiones y que proteja los hábitats naturales europeos y es por eso que ha lanzado este acuerdo. El PVE se compone de una serie de herramientas que permite cumplir con los compromisos que se asumieron en 2016 durante la firma del Acuerdo de París.

La hoja de ruta propuesta por el “Green Deal” incluye una serie de 50 estipulaciones que se centran en impulsar el uso eficiente de los recursos, abarcando todos los sectores importantes de las economías, con especial énfasis en los sectores más contaminantes: transporte, energía e industrias. 

¿Qué objetivos concretos tiene el Pacto Verde Europeo?

El PVE tiene una serie de siete metas que quiere cumplir:

  • Conseguir generar energía limpia:
    • Entre los años 2030 y 2050 se quiere llegar a la descarbonización completa del sistema energético, al ser el sector que más contamina, llegando a producir más del 75% de las emisiones GEI. El proceso de la transición energética deberá hacerse hacia la energía limpia, que beneficie a los consumidores y evite en la medida de los posible el riesgo de la pobreza energética. 
  • Promover la movilidad sostenible:
    • En lo que se refiere al transporte sostenible la Unión Europea está priorizando que existan alternativas accesibles y limpias para el ciudadano de a pie para que pueda moverse por los espacios urbanos y así reducir notablemente las emisiones que se generan por el transporte. 
  • Dar pie a una nueva construcción:
    • A través de la renovación del parque inmobiliario se pueden llegar a cumplir los objetivos climáticos propuestos. Un reto en particular sobre las viviendas europeas es que más de 50 millones de consumidores tienen serias complicaciones para calentar sus hogares, haciendo que la acción para remediarlo deba ser rápida y eficaz.
  • Moverse hacia una industria adaptada a la sostenibilidad:
    • Aproximadamente un 20% de las emisiones GEI que se generan en la Unión Europea provienen directamente del sector industrial, incluso con los cambios que ya se están poniendo en marcha a través del proceso de transición ecológica. Se calcula que se necesitarán unos 25 años para poder transformar el sector industrial europeo y sus cadenas de valor. Esta transición ecológica presenta una perfecta ocasión para impulsar la creación de nuevos puestos de trabajo y que sirva como un estímulo para la economía. 
  • Conseguir que los alimentos sean saludables y su reparto equitativo:
    • Como uno de los objetivos más ambicioso del Plan Verde Europeo, pues conseguir alimentar a toda la población del mundo que cada vez es mayor supone un reto por partida doble: conseguir erradicar la pobreza sin explotar los recursos de la Tierra. Porque debemos tener en cuenta que si produjeramos demasiados alimentos esto podría perjudicar de forma colateral los espacios medioambientales o fomentar el despilfarro en las sociedades.
  • Fomentar la biodiversidad:
    • Puesto que los ecosistemas naturales son los que nos dan acceso a servicios y recursos de gran importancia para los humanos, como podría ser el aire, el cobijo, materias primas, el agua potable, resulta clave reforzar y mejorar toda la masa arbórea de la Unión Europea y concentrar esfuerzos en lo que se conoce como “la economía azul”, reconociendo así la vital importancia de los océanos y mares en el proceso de adaptación al cambio climático. 
  • Llegar a la contaminación cero:
    • Este es probablemente el objetivo más ambicioso y complicado de alcanzar, pues se trata de un plan para evitar cualquier contaminación que pueda afectar a recursos precisos como el agua, el aire o el suelo y de todos los recursos que puedan surgir de estos, con el fin de preservar la biodiversidad de nuestros espacios naturales.