Huella Ecológica

¿Qué es la huella ecológica?

Lo que podemos entender como la huella ecológica es principalmente el impacto que las personas tenemos sobre nuestro planeta. De hecho, para ser más concretos, la huella ecológica (la cual también se la conoce como la huella medioambiental), se puede definir como el total de la superficie ecológicamente productiva que es necesaria para producir a su vez los recursos consumidos por el individuo medio, como también la superficie necesaria para absorber de nuevo los residuos que genera. 

La huella ecológica, a su vez, también nos sirve como un indicador de nuestro impacto medioambiental. Este impacto variará dependiendo de nuestro estilo de vida, pero como herramienta medidora, la huella ecológica nos puede dar una visión más concreta de nuestra responsabilidad con el planeta Tierra y cómo podemos alcanzar un estilo de vida más sostenible.

¿Cómo podemos calcular nuestra huella ecológica?

Para calcular nuestra huella ecológica debemos tener en cuenta dos conceptos muy claves: el primero es la biocapacidad del planeta. Lo que se entiende por esto es la capacidad que tiene nuestro mundo de generar recursos. El segundo concepto clave es la actividad humana, es decir nuestra capacidad de consumir esos mismos recursos y de generar residuos. 

Según el informe que realizó en 2012 el Global Footprint Network, la demanda a escala global de las actividades humanas rondaba casi las 3 hectáreas por persona, 2.7 para ser exactos. Esto contrasta con la capacidad que tiene el planeta para suministrar materias primas, que ronda las 2 hectáreas por persona. Si esto no fuera poco, estos valores varían dependiendo del país o de la zona. En Estados Unidos la huella ecológica llega hasta los 8.2 por persona, en España las 3.7 y en países en vías de desarrollo como Angola, apenas llega al 0.9 por persona. Lo que significan estos datos es que los países del mundo desarrollado viven por encima de sus posibilidades ecológicas y cada año se complican las capacidades de regeneración planetaria.

¿Cómo podemos reducir nuestra huella ecológica?

La mayoría del impacto de la huella ecológica que se produce proviene de las emisiones contaminantes que se generan de las actividades humanas. A veces el cálculo de nuestra huella ecológica individual puede ser complicado, pero son precisamente nuestros estilos de vida los que determinan a nivel individual la huella ecológica que generamos. 

A través de pequeños cambios en nuestras vidas o gestos de solidaridad, podemos limitar de manera significativa nuestra huella ecológica, incluso de formas que nos podrían sorprender. 

Algunos cambios podrían ser:

  • Una notable reducción del consumo de carne y/o productos animales de alto procesamiento
  • Tratar de desplazarse de formas más sostenibles en la medida de lo posible (carpooling, transporte público, coches eléctricos, etc…)
  • Un constante hábito del reciclaje para dar vida de nuevo a aquellos materiales reciclables
  • Adoptar una buena optimización del uso de energía, ya sea tanto eléctrica como de gas
  • También la implantación de medidas para generar nuestra propia energía (si fuera posible), especialmente si es a través de fuentes energéticas renovables
  • Inclinarse más por empresas energéticas que estén comprometidas con la reducción de la huella ecológica

Es a través de este tipo de acciones que juntos podemos ayudar a cuidar nuestro planeta, reduciendo nuestro impacto medioambiental y, simplemente que, siendo más conscientes de nuestro alrededor podemos realmente cambiar las cosas.