¡Está comprobado! El ejercicio físico reduce las bajas laborales

En los últimos años el número de bajas ha aumentado de manera significativa en el Estado, suponiendo un coste muy elevado para las empresas, por el abono de la prestación econónica en los primeros días de baja.

La tasa de baja laboral por accidentes de tráfico supone un 3,6% del total de las bajas, con un 68,2% del total siendo debido a turismos. En 2017 69.108 personas fallecieron en todo el territorio español debido a accidentes de tráfico laborales (INSST, 2017). 

El modelo laboral de los países desarrollados tampoco ayuda a reducir el número de bajas, ya que presenta una tendencia a reducir la Actividad Física (AF) por la menor presencia de trabajos que requieran de ella, favoreciendo la aparición de enfermedades asociadas a una vida sedentaria (ISCA, 2015). Esto aumenta tanto la frecuencia como la duración de las bajas laborales.

Es importante tener en cuenta que un bajo nivel de AF está asociado con enfermedades no transmisibles, como varios tipos de cáncer, diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares o una mala salud mental y España muestra unos datos preocupantes en cuanto a ello: un 31% de la población española la constituyen personas inactivas, siendo el porcentaje de muertes atribuibles a la inactividad de un 13,4% (Agencia Europea de Medio Ambiente, 2019). 

La principal causa de absentismo laboral en España se debe a las lumbalgias. Sin embargo, existe una manera de prevenir el riesgo de padecer esta patología: el ejercicio físico. 

Un estudio realizado por el NCBI (Centro Nacional de Información Biotecnológica), en el cual, en un período de 24 semanas estudiaron la relación entre ejercicio físico y absentismo laboral, muestra como las personas trabajadoras que realizaron ejercicio físico de forma regular (>150 min/semana) de media perdieron 5 horas en el período de intervención debido a enfermedades, mientras que el grupo de personas que realizaron entre poco y nada de ejercicio físico (0-74 min/semana), perdieron de media 19 horas. Una diferencia significativa. 

Ese ejercicio físico puede hacerse al acudir al centro laboral, mediante acudir a pie o en bicicleta. Ambas modalidades muestran beneficios extraordinarios para la salud. Según un estudio realizado por la Revista Médica Británica, existe un riesgo 46% menor de desarrollar y un 52% menor de morir por una enfermedad cardiovascular, y un riesgo 45% menor de desarrollar y un 40% menor de morir de cáncer. 

Todos los beneficios observados tanto para caminantes/as como para ciclistas aumentaron con la distancia recorrida. Esto es importante, porque pese a vivir muy alejado del centro laboral y, por tanto, no poder realizar todo el camino a pie o en bicicleta, optar por realizar una parte del camino de manera activa puede beneficiar la salud de manera significativa. 

Según muestran los datos del INE, un 30% de las bajas laborales se asocia con causas de estrés y ansiedad. Sin embargo, como demuestra La Revista internacional de Gestión de la Salud en el Lugar de Trabajo, en un estudio realizado sobre acudir al centro laboral en bicicleta y su relación con un menor nivel de estrés, muestra como las personas que acuden de manera activa al centro de trabajo son menos propensas a padecer estrés frente a aquellas que acuden en coche o transporte público. Por lo que ese porcentaje de bajas puede ser reducido ¡con el simple hecho de realizar un desplazamiento laboral activo!

Utilizar el desplazamiento laboral como oportunidad para hacer ejercicio físico es una buena opción para asegurar que la plantilla cumpla con un mínimo de actividad física diaria, siendo, además, una oportunidad para reducir las bajas de la plantilla de una forma sostenible y responsable con el medio ambiente. En anfibium creemos en un desplazamiento laboral activo, que reduzca las emisiones de CO2 y mejore la calidad de vida de aquellas personas que opten por acudir en medios menos contaminantes.