Comercio de emisiones

¿Qué es el comercio de emisiones?

El comercio de emisiones, o de derecho de emisiones, es un concepto francamente muy interesante. Si lo resumimos en una frase, el comercio de emisiones es un sistema de derechos de emisión que tiene como objetivo reducir las emisiones del sector industrial

Se puso en funcionamiento en el año 2005 en la Unión Europea, siendo ésta la tercera mayor emisora de CO2 del planeta, después de EEUU y China. A su vez, la UE es la que mayor reto se ha puesto, el de llegar a la neutralidad de carbono para el año 2050.

¿Cuál es el funcionamiento del comercio de derechos de emisión?

Este sistema está diseñado de tal forma que limita el uso energético de las centrales eléctricas y fábricas del sector industrial. Más bien, limita el uso excesivo de la energía de estas empresas en los países miembros de la UE, más Noruega, Liechtenstein e Islandia, que a pesar de no pertenecer a la Unión, también se les aplica. 

El mercado de emisiones se basa en el límite que impone la legislación europea y a partir de este, las empresas pueden comprar los derechos de emisiones en función de sus características concretas.

Pongamos un ejemplo: si una empresa de automóviles consume una elevada cantidad de energía, el límite de emisiones será mayor, pero la empresa puede comprar unos derechos de emisión que le permitan subir ese límite para satisfacer sus propias necesidades y reducir la contaminación que genera al mismo tiempo. 

¿Qué pasos debe dar una empresa?

Estos derechos de emisión se pueden comprar a través de subastas reguladas y sujetas a la oferta y la demanda que haya. Dicho esto, hay también permisos de emisión que se ceden sin coste alguno que pueden venir de entidades reguladoras, administraciones o gobiernos regionales, entre otros.

Existe un detalle importante, que es que las empresas deberán adquirir a tiempo todos los derechos imprescindibles para cubrir sus emisiones para el final del año. De lo contrario, pueden recibir multas cuantiosas, que por encima de todo deben evitarse. 

Oportunidad de eficiencia y ahorro de costes. 

El comercio de emisiones, además de una estrategia para la regulación y reducción de emisiones que emiten las empresas, es también una herramienta muy útil para potenciar la eficiencia de las mismas. 

Como se ha comentado anteriormente, las empresas son las principales emisoras de gases de efecto invernadero, así que la responsabilidad para reducirlos es mayor. Se trata de un incentivo porque a medida que se vayan desarrollando soluciones que reduzcan mejor las emisiones esto se traducirá en precios más competitivos en forma de ahorro.

Lo que esto significa es que con el tiempo, será mucho más probable que los consumidores compren a esas empresas que han podido reducir sus emisiones (y consecuentemente sus precios), haciendo que así sea mucho más económico para todos.