Certificación huella de carbono: Las 5 ventajas

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¿Qué es una certificación de la huella de carbono?

Medir nuestra huella de emisiones de carbono requiere algún tipo de garantía de que, efectivamente, esa medición se ha hecho correctamente. Esto es, en esencia, lo que podemos entender rápidamente como un certificado huella de carbono.

Si una empresa o una organización decide calcular la huella para su posterior reducción por su cuenta, puede que no lo haga de forma adecuada o que su método no sea reconocido. Por ello es importante que cuente con algún tipo de certificación huella de carbono que, no solo confirme los resultados, sino que además sea reconocida por los demás. 

¿Quién otorga una certificación de huella de carbono?

Normalmente las certificaciones de huella de carbono las otorgan ciertas organizaciones reconocidas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, o simplemente MITECO, que han sido designadas para poder precisamente certificar todas las actividades que tengan que ver con la normalización y reducción de las emisiones. 

Destacan organizaciones como AENOR, ENGIE, Isotools, Carbon Trust y muchas otras. De hecho, el proceso para conseguir una certificación de cualquiera de estas organizaciones es relativamente sencillo. Para hacernos una idea, generalmente se suele tardar entre seis y doce meses para implementar (este tiempo puede variar dependiendo de quien esté certificando y de los procesos que se quieran medir). 

Su precio también puede variar, yendo desde los 3000€ hasta los 10.000€. La certificación no la puede realizar cualquier persona. Se necesitan profesionales muy cualificados, como expertos del medio ambiente, ingenieros, geólogos y todo tipo de experto que pueda aportar su conocimiento en el análisis que corresponda.

La preocupación creciente por el cambio climático

Este concepto cobra cada vez mayor relevancia en un mundo donde la preocupación por los efectos del cambio climático crece exponencialmente. Prácticamente la totalidad de los países mundiales, además de miles de organizaciones involucradas en el cuidado del medio ambiente, están comprometidos en esta complicada lucha de la reducción de gases de efecto invernadero. 

Precisamente al tratarse de tan gran y complejo reto, las acciones que se deben tomar no pueden ser aleatorias o mal calculadas. Es por eso necesario que alguna de aquellas organizaciones que estén involucradas en este desafío tengan los recursos y los conocimientos necesarios para poder acreditar con veracidad que lo que se está haciendo se está haciendo correctamente. 

¿Qué riesgos puede correr el medio ambiente si no gestionamos la huella de carbono?

Se estima que en las próximas décadas, si la emisiones continuas de CO2 siguen a este ritmo o incluso si se incrementan, los efectos afectarán brutalmente a algunos ecosistemas. Ciertos fenómenos meteorológicos severos como las inundaciones, incendios forestales o huracanes pueden hacerse más fuertes y destructivos.

Estos efectos también pueden afectar a la escasez de agua o la capacidad de los cultivos de crecer. Es por ello que resulta realmente importante hacer todo lo que se pueda para reducir la huella de carbono: encontrar soluciones, alternativas a través de nuestro ingenio, las nuevas tecnologías y más importante aún, la colaboración entre todos. 

Entendiendo la huella de carbono y su reducción

Para entender la certificación de la huella de carbono, primero debemos entender lo que supone exactamente la huella de carbono.

Si lo resumimos en una sola frase, la huella de carbono es la cantidad total de carbono que se emite a la atmósfera por causa de toda acción de origen humano. Es decir, que cualquier actividad que realicemos que consuma energía y que esa energía luego emita CO2 al medio ambiente puede clasificarse como huella de carbono. Se calcula a través de toneladas de CO2. 

Al entender el concepto de la huella de carbono, vemos que el reto de reducirlo es doble, ya que cualquier actividad que consideramos cotidiana y necesaria genera esa huella. Cuando lavamos los platos, cuando usamos el ordenador o encendemos la calefacción estamos contribuyendo a esas emisiones, aunque sea de forma minúscula. 

Sin embargo, cuando cientos de millones de personas lo hacen, la huella de carbono se vuelve gigantesca y es por ello que debemos tomar conciencia y actuar para reducirla. El reto es doble porque tratar de reducir la huella también supone reducir el uso o cambiar ciertos hábitos cotidianos que nos hacen la vida más fácil. 

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Claves para el éxito de las medidas tomadas

Lo importante es ser conscientes de que este reto de reducción de emisiones de carbono llevará mucho tiempo y esfuerzo. A través de la constancia y perseverancia en las decisiones tanto sociales como gubernamentales se podrá atajar este problema. 

Al mismo tiempo también debemos recordar que el CO2 presente en el medio ambiente no se irá a ninguna parte, es decir, que es un fenómeno que siempre ha estado presente y lo seguirá haciendo en el futuro. Lo importante es que lo podamos reducir lo máximo posible y encontrar alternativas energéticas que puedan ayudarnos a cuidar mejor de nuestro mundo, de nuestras sociedades y de todas las personas. 

¿Qué tipos de huella de carbono existen? ¿Cuáles son sus diferencias?

Existen dos tipos de huella de carbono: la personal, que hemos comentado anteriormente, y la huella de las empresas. Esta última se refiere a las emisiones que generan las actividades de una empresa, como por ejemplo la propia producción o el transporte de sus bienes. 

Pero el detalle importante es que las empresas estén involucradas en las emisiones directas e indirectas. Es decir, en las que pueden controlar y las que no. Para solventar este problema, las empresas pueden recurrir a varias soluciones como la mejora de su eficiencia energética o en la transición a un modelo de producción menos contaminante. Sobre este tema en concreto, lo trataremos más a fondo en un próximo artículo. 

Las 5 ventajas de la certificación huella de carbono

Existen múltiples razones por las que a una empresa debería interesarle (e importarle) tener la certificación huella de carbono. De hecho, a las empresas les debería interesarles primeramente el propio cálculo de la huella en sí, al mismo tiempo que tener la certificación huella de carbono que acredite su credibilidad. 

Gestión de la huella de carbono

Para empezar, es una excelente herramienta para gestionar todo lo que esté directa o indirectamente relacionado con las emisiones de carbono de la empresa. La certificación también da cierta dirección, cierta orientación, sobre cómo administrar todos los procesos de cálculo y medición de los gases de efecto invernadero. No se trata solamente de calcular la huella, sino de hacerlo dentro de ciertas directrices que hacen que el cálculo se haga correctamente y pueda ser verificado. 

Cumplimiento de la legalidad vigente

La certificación huella de carbono también sirve excelentemente para cumplir cualquier regulación legislativa que esté en vigor, así como también cualquier demanda que haya en el mercado. Para los requisitos legales, la certificación huella de carbono puede servir como garantía de que, no solo están cumpliendo con la ley, sino que una organización especializada reconoce que los esfuerzos que esa empresa está realizando son genuinos y aprobados.

Responsabilidad Social Corporativa

En lo que respecta a las exigencias del mercado, la certificación puede acreditar precisamente que la empresa está comprometida con el medio ambiente, pues ya empiezan a haber algunas empresas que piden este tipo de certificaciones a sus clientes o proveedores para que toda su cadena de suministro también reduzca su huella de carbono. Cómo muchos saben las empresas con RSC generan más ventas.

Refuerzo de la ventaja competitiva 

Otro de los usos que puede tener la certificación huella de carbono para las empresas es de naturaleza pragmática. 

Sirve como una herramienta de potenciación de la competitividad y como gesto de diferenciación. En esencia, se trata de una forma de aplicar valor añadido a la empresa. Si como negocio uno puede aplicarse una forma de distinción sobre sus procesos, no solo está mejorando su proceder con el medio ambiente sino que también lo que está haciendo es garantizar al cliente o al proveedor que ahora está inmerso en una nueva cadena de valor revalorizada. 

Ahorro de costes

Finalmente, la certificación huella de carbono también puede servir a las empresas como una forma de ahorrar costes. Si se hace un plan bien diseñado y detallado, siguiendo la guía que nos puede proporcionar la certificación huella de carbono, la empresa puede mejorar su eficiencia energética o incluso transformar su suministro de energía si se diera el caso.

Con la información que puede revelar la certificación, se pueden tomar las decisiones para corregir las deficiencias energéticas y así no solo emitir menos gases de efecto invernadero a la atmósfera sino también conseguir ahorrar dinero.

Gracias a estas ventajas, más empresas están contribuyendo a que sus acciones y entorno sean más sostenibles. En Anfibium nos encargamos de facilitar este proceso a las empresas con nuestro software.

Calculamos las emisiones de la empresa y empleados, aplicamos medidas personalizadas para su reducción y con un solo clic obtienen su informe necesario para conseguir cumplir con la Ley y obtener su certificación huella de carbono.

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